Sputnik se llama el estudio donde la Accademia del Piacere de Fahmi Alqhai y el cantaor Arcángel han grabado Las idas y las vueltas. Músicas mestizas, quizá para subrayar el carácter expedicionario de un proyecto que pone en órbita dos estilos tan aparentemente alejados como la música barroca y el flamenco.
Llevan desde 2004 los músicos de la Accademia indagando en la
arqueología musical española. Con una conjugación de rigor musicológico y
renovación estilística los hermanos y violagambistas Fahmi y Ramhi
Alqhai han rescatado un amplio catálogo de música barroca y
renacentista, que incluye algunas obras perdidas de la Italia del siglo
XVII y una serie de partituras de autores franceses que trabajaron a la
sombra del Rey Sol. “Añadir a la ecuación historicista la música flamenca es lo más arriesgado que hemos hecho hasta el momento”, comenta Fahmi en calidad de director.
Las idas y las vueltas es un trabajo revelador y
revolucionario, que se suma a los esfuerzos de otros grupos
especialistas (L'Arpeggiata, Orphénica Lyra, Hespèrion XXI, Al Ayre
Español, More Hispano, Mudéjar, La Hispanoflamenca...) por esclarecer
los orígenes del flamenco. “¿La India?, ¿Grecia?”, propone Rahmi .
“Nosotros pensamos que no hay que irse tan lejos. El flamenco nace en Andalucía, en el seno de la música del siglo XVI, a la que hoy llamamos clásica”.
Así lo de- muestran varios estudios de diferentes investigadores, que
consideran que buena parte de la polifonía europea de los siglos XVI y
XVII está inspirada en los exóticos ritmos, melodías y cadencias de las
“músicas del sur”.
Sin embargo, los hermanos Alqhai y Arcángel no se conforman con una
“lectura doctoral” y proponen un “viaje de los sentidos” a través del
tiempo y del espacio. “Un buen día, el potaje cultural de influencias
árabes, cristianas y judías cruza el charco y entra en contacto con el
Nuevo Mundo, que se convierte en un encuentro de civilizaciones
europeas, americanas y africanas”, explica Fahmi. “La
colonización española de América sirvió para introducir en España la
patata, el tabaco y, por supuesto, nuevas recetas y fórmulas musicales”.
Entre los grupos españoles dedicados al repertorio antiguo que han
surgido en los últimos años a rebufo de la revolución historicista de
Jordi Savall, la Accademia del Piacere es una singularidad. Lo es por su
carácter más experimental y también porque los hermanos Alqhai se iniciaron en la música como miembros fundadores de una banda de heavy metal.
Ignoraban por entonces que su ingreso en el conservatorio -“para
entender la sintaxis de la música”- les abriría las puertas a una nueva
sonoridad. “Pregunté al jefe de estudios si podía matricularme en
guitarra eléctrica -recuerda Rahmi- y me contestó que en su centro no se
estudia nada que tuviera que enchufarse”. A falta de sintetizadores en
los planes de estudio, optaron por la viola de gamba, “un instrumento
mucho más cercano a la guitarra clásica que al violín”, lo que les
permitió seguir recreándose con los himnos de Iron Maiden y de Scorpions
y trabajando como una auténtica garage band. “Al final
aprendes que música sólo hay una”, sostiene Rahmi, “y es la que se hace
desde las entrañas, la que tiene espíritu”. A lo que Fahmi añade: “Por
eso nos hace tanta gracia cuando la gente habla de la fusión como
fenómeno. ¡La música siempre ha sido fusión! La única y verdadera novedad son las etiquetas. El flamenco, el jazz o la música clásica son un invento moderno. ¿Acaso cuando Bach compuso su Passacaglia para violín era consciente de los límites de su estilo?”.
Algunos de los temas del disco tienen autor reconocido (el compositor
flamenco Heinrich Isaac, el vihuelista granadino del siglo XVI Luis de
Narváez o el mexicano Juan García de Zéspedes) aunque el 80% del material que suena es cosecha del propio Fahmi, que se ha esmerado como compositor y arreglista.
“Hemos encontrado más cosas en común de lo que pensábamos. La idea no
era invocar un sonido, por otra parte irrecuperable, sino tratar de
imaginar el intercambio musical que se produjo entre el golfo de Guinea,
el Caribe y Triana”.
El resultado es un disco-DVD (sello Alqhai & Alqhai) pero también
un espectáculo poderoso que llevan girando varios meses. Tras su paso
por el Festival Via Stellae, visitarán mañana Roquetas de Mar (Almería) y
el 29 de julio el Festival de Segovia. Cada una de sus actuaciones
cuenta con la presencia de músicos de la categoría de la soprano Mariví
Blasco, el flautista Vicente Parrilla, los guitarristas Enrique Solinis y
Miguel Ángel Cortés, el percusionista Pedro Estevan y, por supuesto,
Arcángel. “Es sin duda el proyecto más peligroso en el que he
participado”, asegura el cantaor. “Lo que más nos preocupaba al
principio era encontrar nexos de unión reales. Un equilibrio y un
entendimiento coherentes y creíbles. No se trataba de estafar a la gente con un intento de crossover
para luego volver cada uno a nuestro palo, sino de ser capaces de
descubrir el hilo conductor que une el folclore de ambos estilos”. Para Fahmi, la voz de Arcángel es “un privilegio sin el que nada habría tenido sentido. No nos valía una voz rasgá
ni un cante jondo de garganta. Lo que esta música requiere es un tenor
flamenco que pueda apoyarse en un colchón armónico de cuatro violas”.
Antes de presentar el proyecto en la última edición del Festival de
Granada, la Accademia del Piacere tuvo un primer contacto con el público
en el Festival Lenzburg de Suiza. “Era la primera vez que la gente interrumpía para aplaudir durante uno de nuestros espectáculos”, cuenta Rahmi. “Lo que significaba que habíamos conseguido nuestro objetivo: emocionar”.
(elcultural.es)
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