Círculo Monteverdi
El Círculo Monteverdi nació en Córdoba, allá por el año 1991. Veinte años después, sigue sin tener un solo asociado. El Círculo está pensado como una reunión informal y aperiódica de amantes de la música. Su finalidad es fomentar la cultura musical mediante el disfrute de la audición, el comentario de lecturas y la práctica de la conversación amistosa.
sábado, 13 de mayo de 2017
martes, 23 de julio de 2013
martes, 10 de julio de 2012
Música barroca a mayor gloria del flamenco
Sputnik se llama el estudio donde la Accademia del Piacere de Fahmi Alqhai y el cantaor Arcángel han grabado Las idas y las vueltas. Músicas mestizas, quizá para subrayar el carácter expedicionario de un proyecto que pone en órbita dos estilos tan aparentemente alejados como la música barroca y el flamenco.
Llevan desde 2004 los músicos de la Accademia indagando en la
arqueología musical española. Con una conjugación de rigor musicológico y
renovación estilística los hermanos y violagambistas Fahmi y Ramhi
Alqhai han rescatado un amplio catálogo de música barroca y
renacentista, que incluye algunas obras perdidas de la Italia del siglo
XVII y una serie de partituras de autores franceses que trabajaron a la
sombra del Rey Sol. “Añadir a la ecuación historicista la música flamenca es lo más arriesgado que hemos hecho hasta el momento”, comenta Fahmi en calidad de director.
Las idas y las vueltas es un trabajo revelador y revolucionario, que se suma a los esfuerzos de otros grupos especialistas (L'Arpeggiata, Orphénica Lyra, Hespèrion XXI, Al Ayre Español, More Hispano, Mudéjar, La Hispanoflamenca...) por esclarecer los orígenes del flamenco. “¿La India?, ¿Grecia?”, propone Rahmi . “Nosotros pensamos que no hay que irse tan lejos. El flamenco nace en Andalucía, en el seno de la música del siglo XVI, a la que hoy llamamos clásica”. Así lo de- muestran varios estudios de diferentes investigadores, que consideran que buena parte de la polifonía europea de los siglos XVI y XVII está inspirada en los exóticos ritmos, melodías y cadencias de las “músicas del sur”.
Sin embargo, los hermanos Alqhai y Arcángel no se conforman con una “lectura doctoral” y proponen un “viaje de los sentidos” a través del tiempo y del espacio. “Un buen día, el potaje cultural de influencias árabes, cristianas y judías cruza el charco y entra en contacto con el Nuevo Mundo, que se convierte en un encuentro de civilizaciones europeas, americanas y africanas”, explica Fahmi. “La colonización española de América sirvió para introducir en España la patata, el tabaco y, por supuesto, nuevas recetas y fórmulas musicales”.
Entre los grupos españoles dedicados al repertorio antiguo que han surgido en los últimos años a rebufo de la revolución historicista de Jordi Savall, la Accademia del Piacere es una singularidad. Lo es por su carácter más experimental y también porque los hermanos Alqhai se iniciaron en la música como miembros fundadores de una banda de heavy metal. Ignoraban por entonces que su ingreso en el conservatorio -“para entender la sintaxis de la música”- les abriría las puertas a una nueva sonoridad. “Pregunté al jefe de estudios si podía matricularme en guitarra eléctrica -recuerda Rahmi- y me contestó que en su centro no se estudia nada que tuviera que enchufarse”. A falta de sintetizadores en los planes de estudio, optaron por la viola de gamba, “un instrumento mucho más cercano a la guitarra clásica que al violín”, lo que les permitió seguir recreándose con los himnos de Iron Maiden y de Scorpions y trabajando como una auténtica garage band. “Al final aprendes que música sólo hay una”, sostiene Rahmi, “y es la que se hace desde las entrañas, la que tiene espíritu”. A lo que Fahmi añade: “Por eso nos hace tanta gracia cuando la gente habla de la fusión como fenómeno. ¡La música siempre ha sido fusión! La única y verdadera novedad son las etiquetas. El flamenco, el jazz o la música clásica son un invento moderno. ¿Acaso cuando Bach compuso su Passacaglia para violín era consciente de los límites de su estilo?”.
Algunos de los temas del disco tienen autor reconocido (el compositor flamenco Heinrich Isaac, el vihuelista granadino del siglo XVI Luis de Narváez o el mexicano Juan García de Zéspedes) aunque el 80% del material que suena es cosecha del propio Fahmi, que se ha esmerado como compositor y arreglista. “Hemos encontrado más cosas en común de lo que pensábamos. La idea no era invocar un sonido, por otra parte irrecuperable, sino tratar de imaginar el intercambio musical que se produjo entre el golfo de Guinea, el Caribe y Triana”.
El resultado es un disco-DVD (sello Alqhai & Alqhai) pero también un espectáculo poderoso que llevan girando varios meses. Tras su paso por el Festival Via Stellae, visitarán mañana Roquetas de Mar (Almería) y el 29 de julio el Festival de Segovia. Cada una de sus actuaciones cuenta con la presencia de músicos de la categoría de la soprano Mariví Blasco, el flautista Vicente Parrilla, los guitarristas Enrique Solinis y Miguel Ángel Cortés, el percusionista Pedro Estevan y, por supuesto, Arcángel. “Es sin duda el proyecto más peligroso en el que he participado”, asegura el cantaor. “Lo que más nos preocupaba al principio era encontrar nexos de unión reales. Un equilibrio y un entendimiento coherentes y creíbles. No se trataba de estafar a la gente con un intento de crossover para luego volver cada uno a nuestro palo, sino de ser capaces de descubrir el hilo conductor que une el folclore de ambos estilos”. Para Fahmi, la voz de Arcángel es “un privilegio sin el que nada habría tenido sentido. No nos valía una voz rasgá ni un cante jondo de garganta. Lo que esta música requiere es un tenor flamenco que pueda apoyarse en un colchón armónico de cuatro violas”.
Antes de presentar el proyecto en la última edición del Festival de Granada, la Accademia del Piacere tuvo un primer contacto con el público en el Festival Lenzburg de Suiza. “Era la primera vez que la gente interrumpía para aplaudir durante uno de nuestros espectáculos”, cuenta Rahmi. “Lo que significaba que habíamos conseguido nuestro objetivo: emocionar”.
(elcultural.es)
Las idas y las vueltas es un trabajo revelador y revolucionario, que se suma a los esfuerzos de otros grupos especialistas (L'Arpeggiata, Orphénica Lyra, Hespèrion XXI, Al Ayre Español, More Hispano, Mudéjar, La Hispanoflamenca...) por esclarecer los orígenes del flamenco. “¿La India?, ¿Grecia?”, propone Rahmi . “Nosotros pensamos que no hay que irse tan lejos. El flamenco nace en Andalucía, en el seno de la música del siglo XVI, a la que hoy llamamos clásica”. Así lo de- muestran varios estudios de diferentes investigadores, que consideran que buena parte de la polifonía europea de los siglos XVI y XVII está inspirada en los exóticos ritmos, melodías y cadencias de las “músicas del sur”.
Sin embargo, los hermanos Alqhai y Arcángel no se conforman con una “lectura doctoral” y proponen un “viaje de los sentidos” a través del tiempo y del espacio. “Un buen día, el potaje cultural de influencias árabes, cristianas y judías cruza el charco y entra en contacto con el Nuevo Mundo, que se convierte en un encuentro de civilizaciones europeas, americanas y africanas”, explica Fahmi. “La colonización española de América sirvió para introducir en España la patata, el tabaco y, por supuesto, nuevas recetas y fórmulas musicales”.
Entre los grupos españoles dedicados al repertorio antiguo que han surgido en los últimos años a rebufo de la revolución historicista de Jordi Savall, la Accademia del Piacere es una singularidad. Lo es por su carácter más experimental y también porque los hermanos Alqhai se iniciaron en la música como miembros fundadores de una banda de heavy metal. Ignoraban por entonces que su ingreso en el conservatorio -“para entender la sintaxis de la música”- les abriría las puertas a una nueva sonoridad. “Pregunté al jefe de estudios si podía matricularme en guitarra eléctrica -recuerda Rahmi- y me contestó que en su centro no se estudia nada que tuviera que enchufarse”. A falta de sintetizadores en los planes de estudio, optaron por la viola de gamba, “un instrumento mucho más cercano a la guitarra clásica que al violín”, lo que les permitió seguir recreándose con los himnos de Iron Maiden y de Scorpions y trabajando como una auténtica garage band. “Al final aprendes que música sólo hay una”, sostiene Rahmi, “y es la que se hace desde las entrañas, la que tiene espíritu”. A lo que Fahmi añade: “Por eso nos hace tanta gracia cuando la gente habla de la fusión como fenómeno. ¡La música siempre ha sido fusión! La única y verdadera novedad son las etiquetas. El flamenco, el jazz o la música clásica son un invento moderno. ¿Acaso cuando Bach compuso su Passacaglia para violín era consciente de los límites de su estilo?”.
Algunos de los temas del disco tienen autor reconocido (el compositor flamenco Heinrich Isaac, el vihuelista granadino del siglo XVI Luis de Narváez o el mexicano Juan García de Zéspedes) aunque el 80% del material que suena es cosecha del propio Fahmi, que se ha esmerado como compositor y arreglista. “Hemos encontrado más cosas en común de lo que pensábamos. La idea no era invocar un sonido, por otra parte irrecuperable, sino tratar de imaginar el intercambio musical que se produjo entre el golfo de Guinea, el Caribe y Triana”.
El resultado es un disco-DVD (sello Alqhai & Alqhai) pero también un espectáculo poderoso que llevan girando varios meses. Tras su paso por el Festival Via Stellae, visitarán mañana Roquetas de Mar (Almería) y el 29 de julio el Festival de Segovia. Cada una de sus actuaciones cuenta con la presencia de músicos de la categoría de la soprano Mariví Blasco, el flautista Vicente Parrilla, los guitarristas Enrique Solinis y Miguel Ángel Cortés, el percusionista Pedro Estevan y, por supuesto, Arcángel. “Es sin duda el proyecto más peligroso en el que he participado”, asegura el cantaor. “Lo que más nos preocupaba al principio era encontrar nexos de unión reales. Un equilibrio y un entendimiento coherentes y creíbles. No se trataba de estafar a la gente con un intento de crossover para luego volver cada uno a nuestro palo, sino de ser capaces de descubrir el hilo conductor que une el folclore de ambos estilos”. Para Fahmi, la voz de Arcángel es “un privilegio sin el que nada habría tenido sentido. No nos valía una voz rasgá ni un cante jondo de garganta. Lo que esta música requiere es un tenor flamenco que pueda apoyarse en un colchón armónico de cuatro violas”.
Antes de presentar el proyecto en la última edición del Festival de Granada, la Accademia del Piacere tuvo un primer contacto con el público en el Festival Lenzburg de Suiza. “Era la primera vez que la gente interrumpía para aplaudir durante uno de nuestros espectáculos”, cuenta Rahmi. “Lo que significaba que habíamos conseguido nuestro objetivo: emocionar”.
(elcultural.es)
La música sacra del Renacimiento español: Victoria, Guerrero, Morales
En el siglo XVI España era una potencia mundial, y también en el arte y la cultura. En la Música, dio nombres como los de Cristóbal de Morales, Francisco Guerrero y Tomás Luís de Victoria.
Políticamente, marcaron este siglo los reyes Carlos I y Felipe II. Ambos tomaron decisiones importantes para la música española del momento. Carlos I creó los puentes necesarios para que llegaran a España músicos influyentes del norte de Europa, principalmente Alemania y Flandes, que trajeron consigo el bagaje de su propio país y el de otros como Francia e Italia, ya que a su vez ahí habían cristalizado influencias de otras zonas. Gombert, por ejemplo, fue maestro de Tomás Luís de Victoria.
Felipe II, por su parte, promovió el arte en la medida que cabía esperar de un imperio como el español, teniendo claro el potencial propagandístico de la cultura en el exterior. En lo religioso, se alineó con el Papa frente a los movimientos reformistas y dio apoyo activo al concilio de Trento. Todos estos ingredientes se tradujeron en música incentivando la composición de carácter religioso. De ahí que no resulte complicado hallar obras de temática sacra a la hora de hacer conciertos con música española de la época.
Sea como fuere, Morales, De Victoria y Guerrero fueron tres músicos excepcionales. Los dos primeros llegaron a residir durante años en Roma, que era la mayor aspiración que podía tener un músico en su época. Morales fue cantor de la Capilla Sixtina durante 10 años y De Victoria estuvo en Roma conociendo de cerca la obra de compositores como Palestrina. Al volver a España, ambos trajeron consigo una manera de hacer música que les dio renombre dentro y fuera del país.
Por el contrario, Guerrero viajó menos fuera de nuestras fronteras y cuando lo hizo fue siendo ya mayor y para peregrinar a Tierra Santa. Fue así como tuvo más contacto con la música popular y se lanzó a hacer algo que era más propio de los protestantes que de los músicos de un país contrarreformista: crear repertorio sacro en lengua vernácula. Las villanescas espirituales, con textos en castellano, son un hito en la época, por el idioma y porque en algunos casos dejan entrever maneras de componer que serán propias del Barroco. En efecto, en algunas de ellas en el contrapunto asoman líneas que hacen pensar en melodías con acompañamiento en un estado, eso sí, muy embrionario.
Sobre el carácter de esta música, y sobre cómo escucharla y apreciarla, hagan un ejercicio: escucharla con oídos del siglo XVI y no del siglo XXI. Hoy estamos acostumbrados a escuchar todo tipo de música a cualquier hora, con mp3, spotify, o la radio. En cambio, hace 400 o 500 años, cuando alguien escuchó estas mismas obras, lo hizo siendo consciente de que iba a ser la música más elaborada y más bella que escucharía a lo largo de toda su vida. Intenten, pues, escuchar esta música como si no hubiesen oído nada más antes, con oídos del siglo XVI y no del XXI.
(pepgorgori.com)
Políticamente, marcaron este siglo los reyes Carlos I y Felipe II. Ambos tomaron decisiones importantes para la música española del momento. Carlos I creó los puentes necesarios para que llegaran a España músicos influyentes del norte de Europa, principalmente Alemania y Flandes, que trajeron consigo el bagaje de su propio país y el de otros como Francia e Italia, ya que a su vez ahí habían cristalizado influencias de otras zonas. Gombert, por ejemplo, fue maestro de Tomás Luís de Victoria.
Felipe II, por su parte, promovió el arte en la medida que cabía esperar de un imperio como el español, teniendo claro el potencial propagandístico de la cultura en el exterior. En lo religioso, se alineó con el Papa frente a los movimientos reformistas y dio apoyo activo al concilio de Trento. Todos estos ingredientes se tradujeron en música incentivando la composición de carácter religioso. De ahí que no resulte complicado hallar obras de temática sacra a la hora de hacer conciertos con música española de la época.
Sea como fuere, Morales, De Victoria y Guerrero fueron tres músicos excepcionales. Los dos primeros llegaron a residir durante años en Roma, que era la mayor aspiración que podía tener un músico en su época. Morales fue cantor de la Capilla Sixtina durante 10 años y De Victoria estuvo en Roma conociendo de cerca la obra de compositores como Palestrina. Al volver a España, ambos trajeron consigo una manera de hacer música que les dio renombre dentro y fuera del país.
Por el contrario, Guerrero viajó menos fuera de nuestras fronteras y cuando lo hizo fue siendo ya mayor y para peregrinar a Tierra Santa. Fue así como tuvo más contacto con la música popular y se lanzó a hacer algo que era más propio de los protestantes que de los músicos de un país contrarreformista: crear repertorio sacro en lengua vernácula. Las villanescas espirituales, con textos en castellano, son un hito en la época, por el idioma y porque en algunos casos dejan entrever maneras de componer que serán propias del Barroco. En efecto, en algunas de ellas en el contrapunto asoman líneas que hacen pensar en melodías con acompañamiento en un estado, eso sí, muy embrionario.
Sobre el carácter de esta música, y sobre cómo escucharla y apreciarla, hagan un ejercicio: escucharla con oídos del siglo XVI y no del siglo XXI. Hoy estamos acostumbrados a escuchar todo tipo de música a cualquier hora, con mp3, spotify, o la radio. En cambio, hace 400 o 500 años, cuando alguien escuchó estas mismas obras, lo hizo siendo consciente de que iba a ser la música más elaborada y más bella que escucharía a lo largo de toda su vida. Intenten, pues, escuchar esta música como si no hubiesen oído nada más antes, con oídos del siglo XVI y no del XXI.
(pepgorgori.com)
La vihuela y la música antigua, protagonistas en Cordofonías
El ciclo Cordofonías presenta hoy en el Teatro Góngora un interesante programa de música antigua a cargo de dos reputados intérpretes de instrumentos de cuerda pulsada que, además de contar con brillantes carreras en solitario, colaboran en proyectos conjuntos:
El argentino Ariel Abramovich y el norteamericano Jacob Heringman.
Bajo el título ‘Cifras imaginarias: música para tañer a dos vihuelas’, los dos músicos interpretarán piezas de compositores de los siglos XV y XVI y emplearán vihuelas en distintos temples, construidas especialmente para este proyecto.
Nacido en Buenos Aires, Ariel Abramovich goza de gran reconocimiento en el ámbito de la música antigua por su dedicación y especial compromiso con el repertorio renacentista.
Tras un primer acercamiento a otros géneros, el intérprete argentino se dedicó al estudio del laúd y la vihuela del siglo XVI.
En 1998 fundó con José Hernández, Pastor el dúo El Cortesano, dedicado a la difusión del repertorio del Siglo de Oro, y en el 2012 el ensamble Imaginario.
Por su parte, Jacob Heringman, laudista y vihuelista estadounidense, es uno de los más respetados e innovadores solistas de instrumentos de cuerda pulsada del Renacimiento.
Su estancia en Inglaterra le permitió ser hoy un músico de cámara muy solicitado por los más prestigiosos conjuntos ingleses, con los que ha grabado numerosos discos y realizado giras por toda Europa y América.
Heringman cuenta en su haber con siete grabaciones como solista y otros tres discos en grupo.
(musicaantigua.com)
IX Festival de música Renacentista y Barroca de Vélez-Blanco. "Diálogos entre las culturas Sacra y profana en la gestación de la España moderna"
Vélez-Blanco (Almería)
Mar, 24/07/2012 - Jue, 26/07/2012
Sede
Castillo de Velez-Blanco (Almería, España)
Organiza
Ayuntamiento de Velez-Blanco (Almería)
Universidad de Almería
Colabora
Acción Cultural Española (AC/E)
(www.accioncultural.es)
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